–Bogotá, 18 de marzo de 2026– La Asociación Colombiana de Geólogos y Geofísicos de la Energía (ACGGP) celebra el resultado exitoso del pozo exploratorio Copoazú-1, perforado por Ecopetrol y Petrobras en el Caribe offshore colombiano, como un hito relevante para el conocimiento del subsuelo y el futuro energético del país.
Este hallazgo es el resultado directo de décadas de inversión sostenida, análisis del conocimiento geocientífico, continuidad y confianza en la actividad exploratoria. La exploración de hidrocarburos es, por naturaleza, un proceso de mediano y largo plazo, en el que cada pozo, exitoso o no, aporta información clave para reducir la incertidumbre geológica y construir oportunidades futuras.
Desde la ACGGP felicitamos a los equipos de exploración de Ecopetrol y Petrobras y reconocemos sus capacidades para entregar estos resultados alentadores para nuestro país. Detrás de este descubrimiento está la posibilidad de que Colombia siga teniendo energía propia, más estable y a mejores precios que los que la importación puede ofrecer.
El descubrimiento de hidrocarburos en el pozo exploratorio Copoazú-1 reafirma que el subsuelo de Colombia sí tiene recursos y debemos desarrollarlos. Dichos recursos sólo pueden materializarse mediante programas exploratorios continuos, estables y con reglas claras, que permitan avanzar en el entendimiento de las cuencas sedimentarias, especialmente en regiones como el Caribe Colombiano.
La ACGGP mantiene su llamado de atención y advierte que la decisión de no firmar nuevos contratos de exploración, del actual gobierno, no es neutra. Tiene consecuencias reales, medibles y ya visibles:
- Recibos de gas y energía más caros
- Mayor dependencia de otros países
- Menos estabilidad en el suministro
- Menos oportunidades laborales para nuestros profesionales
- Más presión sobre la economía de los hogares e industrias
Cada descubrimiento como el anunciado por Ecopetrol y Petrobras envía un mensaje claro al país e invita a reflexionar sobre nuestras decisiones: el subsuelo colombiano aún tiene mucho por ofrecer.
Si no seguimos conociendo el subsuelo —con distintas miradas y niveles de conocimiento— y si no entendemos que la exploración es un proceso de mediano y largo plazo, estamos comprometiendo la sostenibilidad del país. Copoazú-1 demuestra que Colombia sí tiene con qué construir su futuro energético. Pero también nos deja una advertencia silenciosa: Lo que no se explore hoy, no estará disponible en 10 o 15 años.
Desde la ACGGP hacemos un llamado al Gobierno Nacional y a los colombianos:
- Abrirnos al diálogo técnico, honesto y constructivo
- El país no debe acostumbrarse a la regasificación y dependencia de importaciones de gas.
- Revisar la decisión de no otorgar nuevos contratos de exploración
- Entender el subsuelo como un activo estratégico, no como un debate político
- Tomar decisiones basadas en evidencia técnica, no en señales de corto plazo
“La exploración de hoy es la seguridad energética del mañana“. Lo demuestra el offshore colombiano.